INTERROGACIÓN DIDÁCTICA


INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL 

DELEGACIÓN REGIONAL EN MICHOACÁN

COORDINACIÓN CLÍNICA DE EDUCACIÓN E INVESTIGACIÓN EN SALUD
UNIDAD DE MEDICINA FAMILIAR NO. 80


Módulo: EDUCACIÓN 2

Título:
INTERROGACIÓN DIDÁCTICA


Presenta:
EQUIPO 2
R2 ESPINOZA SÁNCHEZ EIMY ARGENTINA
R2 PEÑALOZA BRAVO MARISOL
R2 SANTOS ALVAREZ NANCY
R2 VAZQUEZ MENDOZA FERNANDA AIDETH
R2 VEGA SANCHEZ VIOLETA ALHELI


Tutor: 
DRA ITZIA IRERI CORONA CANDELAS

Morelia Michoacán, 03  de Abril del 2019




INTRODUCCIÓN

El aula es un espacio en el que se producen una gran cantidad de situaciones interrogativas. En toda clase, independientemente de la asignatura y del nivel del curso, los docentes realizan preguntas, los alumnos también preguntan y ambos esperan respuestas apropiadas. 

Morata, R. y Rodríguez, M. (1997) plantean que "resulta sorprendente, cuando menos, que sea el profesor quien destine la mayor parte del tiempo empleado en situaciones interrogativas solicitando respuestas a sus alumnos cuando, en buena lógica, debieran ser éstos quienes predominantemente solicitaran las respuestas del profesor”.


QUE SON LAS PREGUNTAS?
Constituyen cuestionamientos que impulsan la 
compresión en diversos campos del saber. 

Para que se utilizan las preguntas?

  1. Desarrollar el pensamiento crítico y lógico. 
  2. Indagar conocimiento previa. 
  3. Problematizar un tema. 
  4. Analizar información. 
  5. Profundizar en un tema. 
  6. Generar ideas o retos que se pueden enfrentar. 
  7. Estimular nuevas maneras de pensar. 
  8. Desarrollar la metacognición. 
  9. Potenciar el aprendizaje a través de discusión






OBJETIVOS DE LA INTERROGACIÓN
Rajadell, N. y Serrat N. (1999) consideran que la interrogación didáctica se puede utilizar con los siguientes objetivos: 
  • Conocimiento:  Se requiere que el alumno reconozca o recuerde una información que ha aprendido anteriormente, a través de mecanismos de memorización. 
  • Comprensión:  El alumno debe demostrar que, más allá de recordar una información, posee la capacidad suficiente para organizarla, ordenarla y realizar comparaciones o aplicaciones en situaciones similares dentro del mismo ámbito de conocimiento. 

  • Aplicación:  El alumno, además de ser capaz de memorizar información y de interpretarla, debe demostrar su capacidad para aplicarla en situaciones nuevas o con determinada regularidad y con una única respuesta posible.
  • Análisis:  Son preguntas de tipo complejo que estimulan al alumnado hacia el pensamiento crítico, no se pueden responder por medio de una simple repetición de información sino que se necesita un tiempo de reflexión y existe la posibilidad de elaborar diferentes respuestas. Suponen una capacidad para localizar los elementos que integran un conjunto y encontrar las relaciones y normas que les dan sentido de unidad.
  • Síntesis: Son preguntas de tipo complejo que requieren a los alumnos que piensen de manera original y creativa, favoreciendo el desarrollo de habilidades creativas. Implican agrupar los elementos dispersos para dotarlos de unidad y sentido. 
  • Evaluación:  Se trata de un proceso mental complejo donde no existe una única respuesta correcta, sino que se requiere al alumno que exprese su opinión sobre un tema o que ofrezca una solución a un determinado problema.                                                                  
  • Estimulación:  Se pretende mantener la atención y el interés del alumnado frente a las actividades del aula, aunque el docente deberá establecer retos posibles de conseguir y ofrecer las colaboraciones que sean necesarias. Cada alumno debería sentirse valorado por los demás según sus posibilidades reales y su competencia. Además, debería experimentar el placer de encontrar por si mismo las respuestas, lo cual ayudará a mantener su curiosidad y viveza intelectual.

TIPOLOGÍAS DE LA INTERROGACIÓN 


Podemos agrupar las diferentes preguntas que se formulan en un aula en tres categoría básicas, y que no siempre tienen que estar incluidas entre signos de interrogación.

1. Convergentes:  Preguntas enfocadas a los niveles más bajos del pensamiento (conocimiento o comprensión) buscando respuestas orientadas básicamente hacia la memorización.  
Se centran en un objetivo específico y pretenden obtener respuestas cortas y concretas por parte de los alumnos.

2. Divergentes: Preguntas amplias que admiten respuestas variadas y más largas. Útiles para iniciar discusiones.

3. Evaluativas: Preguntas que en general son divergentes pero a las que se les añade un componente adicional: la evaluación.  Estimulan el desarrollo de criterios valorativos en los alumnos ya que implican un juicio o valoración por parte de los mismos.




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EL DOCENTE Y LA INTERROGACIÓN DIDÁCTICA


El docente y la interrogación didáctica Resulta difícil imaginar una clase sin un profesor que pregunte a su alumnado en forma general o a determinados alumnos o a un equipo de trabajo. 

Rajadell N. y Serrat N. (1999) consideran que para que la interrogación sea didáctica resulta conveniente tomar en cuenta los siguientes aspectos: 
i. Organización de la pregunta: 

Requiere por una lado planificarla y por otro lado aplicarla de la manera más óptima posible, siempre con una dosis importante de entusiasmo, demostrando interés por el tema de que se trate.
En la fase de planificación se deben establecer los objetivos así como buscar la estrategia más apropiada para formular cada pregunta..
En la fase de realización son indispensables la estructuración de la frase, la claridad de las palabras que incluye, la comprensibilidad y la brevedad de la pregunta concreta. Habitualmente la fase de realización de una pregunta implica tres pasos: efectuar la pregunta, realizar una fase de espera, y solicitar al alumno la respuesta.

ii.  Tiempo de espera de la respuesta:

 La pausa de espera es importante por diversos motivos: permite elaborar la respuesta por parte del alumno y facilita al docente la observación de actitudes del grupo.

iv. Motivación al alumno para responder:

 El clima de confianza de un alumno consigo mismo y con sus compañeros es indispensable para trabajar la interrogación didáctica en el aula. Igualmente el interés del educador por escuchar la respuesta estimula al alumno a efectuarla, y además de la mejor manera posible.

v. Variar la tipología de las preguntas:  

Uno de los grandes enemigos de la tarea docente es la rutina. Es necesario utilizar preguntas variadas, sorprender positivamente a los alumnos, ofrecer preguntas con las que todos y cada uno de los alumnos puedan sentirse estimulados.

 vi. Recompensar al alumno por su respuesta: 

Existen dos tipos de recompensa: verbal y no verbal.
La recompensa verbal puede consistir en una sola palabra o en una frase breve (ej. “muy buena respuesta”) o puede ser también mediante el aprovechamiento de las ideas de los alumnos para continuar desarrollando un determinado tema, lo cual posee un gran poder de estímulo así como animar a los alumnos a dirigir su propio aprendizaje y a participar más en el aula.
La recompensa no verbal puede consistir en un gesto, una expresión facial, una sonrisa o una mirada.

vii. Optimizar la respuesta del alumno parcialmente correcta: 

Una respuesta incompleta puede completarse con la ayuda de un proceso de conducción llevado a cabo por el docente. Conviene motivar al alumno que no acaba de ofrecer la respuesta adecuada, para que la aclare, amplíe o mejore. Esta técnica se conoce como “de instigación”. No importa las veces que se estimule al alumno con más preguntas o con comentarios adicionales, mientras exista un refuerzo positivo. En algunas ocasiones la respuesta parcialmente correcta puede ser ocasionada por la falta de comprensión de la pregunta inicial, y la reconducción quizás se centre simplemente en formular la pregunta con otras palabras para la reestructuración cognitiva del alumno.

viii. Reconducir la respuesta incorrecta del alumno: 

Si una respuesta es incorrecta el docente puede realizar preguntas complementarias que permitan llegar a una respuesta satisfactoria. Si a pesar de intentar reconducir la respuesta hacia el camino adecuado no observamos cierta mejoría, debemos tomar en cuenta:

  • Evitar comentarios que puedan afectar negativamente al alumno, tanto verbales como no verbales
  • Animar al alumno a intentar responder de nuevo, modificando el planteamiento inicial de la pregunta, justificando la respuesta, guiándolo a partir de una serie de preguntas de tipo convergente, evolucionando de las más sencillas a las más complejas. 
  • Evitar el sarcasmo.

BIBLIOGRAFÍA
  1. Morata, R y Rodríguez, M (1997) “La interrogación como recurso didáctico”, Madrid. 
  2. Rajadell N. y Serrat N. (1999) “La interrogación didáctica”, Madrid
  3. file:///C:/Users/scorp/Downloads/247-487-1-SM.pdf
  4. https://cdigital.uv.mx/bitstream/handle/123456789/36892/ergo1277.pdf;jsessionid=6059779DFF1595441C07C6369834EB7B?sequence=1
  5. file:///C:/Users/scorp/Downloads/20784-20824-1-PB%20(1).PDF

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